A veces avanzar no hace ruido
A veces avanzar no hace ruido Este espacio no siempre nace de certezas. A veces nace del cansancio, del silencio, de esa necesidad simple de decir “esto también soy hoy”. No siempre el cambio llega como un golpe de luz. A veces avanza despacio, sin avisar, como quien aprende a respirar mejor sin darse cuenta. Hay días en los que no pasa nada extraordinario y, sin embargo, algo adentro se acomoda. Una idea se suelta. Un miedo afloja apenas. Una culpa deja de pesar tanto. Aprendí que no todo crecimiento se ve. Que no todo logro necesita aplausos. Que sobrevivir también es una forma de valentía cuando el mundo interno está cansado. No soy la misma de antes, pero tampoco sé bien quién soy ahora. Y está bien. Estoy en ese punto frágil y verdadero donde ya no encajo en lo viejo y todavía no termino de habitar lo nuevo. A veces me juzgo por ir lento, por dudar, por detenerme. Pero olvidé que también sanar tiene su propio ritmo y que forzarse nunca fue amor. Hoy no celebro grandes conquistas. ...